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Condiciones de aparición

Sobre mi próximo libro de fotografía

Hay algo que me ha acompañado durante muchos años fotografiando paisajes. Una sensación difícil de explicar, que aparece cuando estoy frente a una montaña, un glaciar o una inmensa extensión de hielo y comprendo que, por mucho que mire, apenas estoy viendo una pequeña parte de lo que ocurre allí.

Una montaña puede llevar millones de años levantándose sobre la tierra y, sin embargo, bastan unos segundos para que desaparezca detrás de una nube. Un iceberg puede parecer una estructura imposible de mover, pero está cambiando incluso mientras lo fotografío. El viento arrastra la nieve, la luz descubre una grieta, las sombras avanzan sobre la roca. Todo sucede frente a nosotros, aunque casi nunca alcancemos a percibirlo.

Me impresiona pensar en eso. En la cantidad de cosas que han tenido que ocurrir para que un paisaje se presente ante nuestros ojos exactamente de esa manera. Y en lo poco que durará esa coincidencia.

De esa inquietud nace Condiciones de aparición, el libro de fotografía en el que estoy trabajando y que será mi próxima publicación.

El proyecto reúne imágenes realizadas entre 2018 y 2023, principalmente en Antártica y distintos territorios australes de Chile y Argentina. Muchas de ellas formaron parte de series que presenté a concursos internacionales de fotografía. Fueron concebidas en momentos diferentes, bajo circunstancias distintas, pero al volver a mirarlas juntas descubrí algo que no había visto con tanta claridad.

Había una misma pregunta detrás de todas ellas.

¿Qué es realmente lo que estamos viendo cuando miramos un paisaje?

Durante mucho tiempo me interesó la inmensidad de las montañas, la fuerza de los glaciares, esa belleza a veces brutal que tiene la naturaleza cuando se presenta sin ninguna consideración por nuestra presencia. Y todo eso sigue conmoviéndome. Pero con los años he comenzado a prestar atención a otras cosas. A las fracturas del hielo, a las capas que guardan miles de años de presión, a una cumbre que apenas consigue asomarse entre las nubes. A esos momentos en que la materia parece encontrarse justo en el límite entre permanecer y desaparecer.

En Antártica, navegando entre enormes masas de hielo, esa sensación adquirió una dimensión que todavía me cuesta describir. Había estructuras que parecían levantadas por una arquitectura imposible, paredes atravesadas por vetas azules, bloques inclinados sobre el mar, montañas que surgían de pronto desde la oscuridad. Todo tenía una fuerza extraordinaria, pero también una fragilidad desconcertante.

A veces, mientras observaba aquellas formas, pensaba que estaba mirando el tiempo por dentro.

Porque eso es también el hielo. Tiempo acumulado, comprimido, deformado por fuerzas que llevan actuando mucho antes de nuestra llegada. Una historia escrita sin palabras, donde cada fractura y cada pliegue son parte de algo que continúa ocurriendo.

El libro está organizado en distintas series que exploran esas relaciones entre la materia, la luz, la atmósfera y el tiempo. No pretende ser un recorrido por lugares extraordinarios ni una colección de mis fotografías más espectaculares. Me interesa algo bastante más difícil: intentar mostrar aquello que normalmente queda oculto detrás de la belleza del paisaje.

Siempre he creído que la fotografía tiene algo extraordinario: nos permite capturar un instante que jamás volverá a repetirse. Una coincidencia irrepetible entre la luz, las formas, el movimiento y nuestra propia presencia frente a ellas.

La montaña seguirá allí cuando nos hayamos ido. El hielo continuará desplazándose, las nubes cambiarán de forma y la luz volverá a caer sobre esas mismas paredes. Pero nunca exactamente de la misma manera.

Y eso es precisamente lo que me conmueve de fotografiar. Saber que, entre millones de años de historia y transformaciones, hubo un segundo en que todo coincidió frente a mis ojos y pude conservarlo en una imagen.

A veces ese instante muestra la inmensidad de una montaña. Otras veces apenas alcanza para descubrir una cumbre entre las nubes, una grieta iluminada en el hielo o una forma que comienza a desaparecer en la niebla. He aprendido a encontrar tanta belleza en lo que se revela como en aquello que permanece oculto.

Condiciones de aparición intenta reunir esa manera de mirar que se ha ido formando a lo largo de los años. Es un trabajo todavía en desarrollo, y probablemente uno de los más personales que he emprendido, aunque sus páginas hablen muy poco de mí.

Al revisar estas fotografías he vuelto a sentir algo que me ocurre con frecuencia frente a las grandes montañas: la extraña impresión de estar presenciando un acontecimiento que comenzó muchísimo antes de que existiéramos y que seguirá su curso cuando ya no quede nadie para observarlo.

Pienso en esas enormes paredes de hielo, en las cumbres que aparecen entre las nubes, en las fuerzas que trabajan silenciosamente bajo superficies que parecen inmóviles.

Y pienso que, durante un instante, tuve el privilegio de estar allí.

Frente a un mundo que no necesitaba ser visto para seguir existiendo.

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